Pastoral

Pastoral

El Plan Pastoral Carmelitano quiere descansar sobre los pilares en los que la Iglesia ha fundamentado la transmisión de la fe desde sus orígenes: el conocimiento del misterio de Cristo, su seguimiento e iniciación a la vida comunitaria y apostólica, así como la celebración de la fe y la vida de oración.

Junto a nuestro carisma, definen los ejes en torno a los cuales reflexionar y articular las acciones pastorales de nuestros centros. Estos ejes son:

  • La búsqueda de la verdad.
  • La experiencia de misterio.
  • La existencia comprometida.
  • El camino a la unidad.

En cierta manera, esta intuición clara manifestada en la misión de nuestros centros está en el centro de lo pretendido en este primer eje de la acción pastoral. ¿Qué es estar bien preparado pastoralmente? Encaja esta inquietud con la coherencia pretendida por nuestros fundadores, coherencia que definen como camino, “camino de la verdad”. Puede que esa Verdad última nunca alcancemos de todo a abarcarla, pero sabemos que requiere un estar en camino en búsqueda constante, con determinación, tal y como expresamos en nuestros valores.

Forma parte de nuestra identidad actuar de manera proactiva y preparar a nuestros profesores y alumnos para toda la vida. Es por ello que expresamos como prioritario cuidar al profesorado como agente fundamental en el proceso educativo, de forma especial en su selección y formación inicial y continua.

En torno a este eje pastoral cuidaremos:

  1. La Enseñanza Religiosa Escolar: Profesorado, contenidos contrastados, verticalidad de contenidos, revisión de lo trabajado en cada curso y nivel, priorización de horarios…
  2. La concreción curricular general en el centro: Cómo impregnar de educación en valores cristianos y carmelitanos todo lo que hacemos en las distintas áreas curriculares, cómo trabajar la competencia espiritual desde todas ellas…
  3. Las actividades extra-curriculares: Conexión de las mismas con las claves pastorales de nuestros centros, selección de personal, cuidado de la oferta…
  4. Los planes de formación permanente: Formación inicial y permanente del profesorado, atendiendo a las necesidades individuales o por grupos, con especial atención al cuidado y transmisión del carisma, así como de la formación necesaria para impartir la clase de Religión o trabajar en pastoral explícita…

Siendo los pilares de nuestra acción pastoral fundamentales para entenderla como un todo al servicio de nuestras comunidades educativas, la Iglesia y el Reino, es quizás este eje el que más enraíza en nuestra identidad.

Siempre desde nuestros expresados valores de confianza y humildad, hemos de buscar el sueño pastoral dibujado: que todo el centro interiorice su sentido pastoral a través de un acompañamiento espiritual personalizado. Para ello será necesario generar experiencias que ayuden tanto a celebrar el misterio de Cristo como a descubrir el misterio que cada uno lleva dentro, siendo escuelas que tienen en cuenta, potencian y aprovechan lo mejor que cada persona lleva dentro.

Esta pastoral se juega su sentido último en el encuentro personalizado con Jesús resucitado, que pretende explicitar el acompañamiento a todos y desde todo lo que somos.

En torno a esta dimensión buscaremos el cuidado concreto de la oración, la vida litúrgica, la iniciación cristiana y el acompañamiento personal.

  1. La oración: Cuidar el estilo de oración, la presencia relevante de la Palabra, sus espacios, los responsables de su preparación, la conexión con la vida…
  2. La vida litúrgica: El cuidado de la dimensión celebrativa en los centros, el tratamiento de la Palabra, la formación, la educación en la simbología a alumnos y profesores…
  3. La iniciación cristiana: El despertar religioso en todas las edades con especial atención a la iniciación en cursos menores…
  4. El acompañamiento personal: Cómo acompañar a profesores y alumnos de manera generalizada en nuestros centros.

Se trata del eje de la vocación, razón última de cualquier labor evangélica y pastoral. Ayudar a nuestros alumnos a encontrar ese camino que el Señor ha soñado para él.

Tal y como dibujamos en nuestra visión, desde el testimonio y con nuestro carisma encender la llama del amor en los corazones de nuestros alumnos y comunidad educativa para que sea ese fuego el que dinamice sus vidas.

Pretendemos cuidar por tanto el testimonio, la vocación y la integración en la comunidad cristiana.

  1. El testimonio: Cómo hacer para que en nuestros centros sea evidente un liderazgo pastoral y espiritual, facilitar la presencia de testimonios en la comunidad educativa y de la institución, la iniciación al voluntariado, al compromiso y a la construcción del Reino.
  2. La vocación: Explicitación de la vida religiosa en la escuela, traducción del carisma y fundadores a la vida actual, posibilidad de departamento vocacional en las escuelas, complementariedad de las vocaciones…
  3. La integración en la comunidad cristiana: Cómo trabajar el puente hacia la salida de la escuela, la conexión con la parroquia, la diócesis, otras realidades de Iglesia…

Hablamos de la inquietud mostrada en nuestra misión acerca de ser escuelas para aprender a vivir en familia, en comunidad. Una inquietud que va más allá de vivir los valores de Reino dentro de los colegios, ser una verdadera unidad en las que todo se comparte y dialoga en espíritu de participación y corresponsabilidad. Una intuición que pasa por saber encontrar ese lenguaje común que dé identidad a los centros y que nos haga sentir que todos vamos en la misma barca.

Encontrar estos lenguajes y caminos comunes nos exigen reflexión y tomas de decisiones en torno a diversos aspectos muy concretos: los criterios de organización y funcionamiento de los centros, la interacción entre los miembros de toda la comunidad educativa, el cuidado del clima, la acción tutorial y los estilos pedagógicos.

  1. El clima del centro: Cómo hacer para que la pastoral sea claramente prioritaria, que impregne el día a día del mismo.
  2. Estilos pedagógicos: Metodología docente enriquecedora en todas las áreas curriculares, pedagogía de la experiencia, centrada en el alumno y teniendo en cuenta sus diferentes estilos y necesidades de aprendizaje.
  3. La acción tutorial: Propuestas pastorales en el currículum de tutoría, inserción de temas vocacionales, proyecto de vida, carisma…
  4. Criterios de funcionamiento y organización del centro: La cultura organizativa del mismo, las decisiones en torno a los miembros y el propio departamento de pastoral, sus reuniones, priorizar en renovación formación y recursos, su conexión con el departamento de Religión…
  5. La interacción entre los miembros de la comunidad educativa: Cómo cuidar la relación con las familias, su implicación en la vida del centro, las relaciones entre todo el personal, los antiguos alumnos, otros agentes sociales relacionados con el centro y la propia institución religiosa.

Todas estas intuiciones marcan nuestra reflexión y plan pastoral, sabiendo que las técnicas de la evangelización son buenas, pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu Santo (EN 5).

Plan de Pastoral Colegios OCD

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