Comunidad de Carmelitas

sanjuan

¿Quiénes somos?

Los Carmelitas Descalzos somos fraternidades orantes al servicio de la Iglesia. Tomamos como modelo a María, maestra de oración y procuramos hacer nuestra su experiencia para seguir haciendo presente la persona de Jesús en nuestro mundo.

¿De dónde venimos?

sta teresaTeresa de Jesús, nuestra fundadora y Juan de la Cruz, primer Carmelita Descalzo, ya lo hicieron y nos mostraron el camino a seguir.

Siguiendo el impulso del Espíritu Santo queremos vivir nuestra vida como comunidades de hermanos, miembros de esta familia del Carmelo fundado por Santa Teresa de Jesús.
Teresita del Niño Jesús, Edith Stein, Isabel de la Trinidad, Francisco Palau, Rafael Kalinowski, todos miembros de nuestra familia teresiana nos han enseñado con su vida la posibilidad de ser felices haciendo de Cristo nuestro más grande amor.

¿Nuestra misión?

Comunicar, mediante el humilde servicio a los demás, la experiencia de amistad e intimidad con el Señor que queremos vivir día a día a través de la oración:

‘Descalzos’

Descalzos por la vida.
Ir descalzos en la vida es estar abierto
a la realidad en la que vives.
Ésta es una de las actitudes
más bella del cristiano: descalzarse.
Descalzarse de todo poder, privilegio,
autosuficiencia, dominio;

Desnudarse de toda insensibilidad.
El que se descalza se hace sensible
al lenguaje de la tierra,
siente el palpitar de la tierra,
se hace próximo al barro del cual procede
y comprende su limitación y su verdadera grandeza.

¡Descálzate el corazón!

Comunidad de Frailes Carmelitas Descalzos Medina del Campo

Historia

La primera fundación de Carmelitas Descalzos en Medina del Campo se llevó a cabo el 16 de octubre de 1645. Se había intentado en otras ocasiones pero hasta esta vez no se facilitaron las cosas. Durante los primeros meses de 1644 se hicieron las escrituras de fundación con la licencia del Concejo de la Villa. La primera casa para los frailes fue la finca llamada “Casa Blanca de Dueñas”, con el nombre del Corpus Christi; una verdadera casa de campo con todas las comodidades y ostentación que las ricas familias podían permitirse. En esta casa, venida a menos, inició su andadura la nueva Comunidad de Carmelitas. Las Madres Carmelitas ayudaron a la comunidad de frailes con ornamentos para el culto, ropa de sacristía, algún cuadro,…

‘Los frailes Carmelitas consigueron mejorar su convento, edificaron la Iglesia y abrieron un colegio de Artes y formaron una buena biblioteca, pudiendo llevar una vida en paz y oración.’

El lugar resultó insano, minando en poco tiempo la salud de los frailes; además su lejanía de la Villa pronto procuró un cambio de domicilio.

Dejan Casa Blanca en abril de 1649 para trasladarse a la nueva residencia en la antigua calle de Santiago, junto al convento de la Magdalena, muy cerca del convento de las Descalzas, y se dice que en su solar estuvo en su día la vivienda de Catalina Álvarez y sus hijos Francisco y Juan de Yepes (Juan de la Cruz).

Medina contaba con unos 3.681 habitantes. Existían dos cabildos, diez parroquias y diecisiete conventos. Los frailes Carmelitas, después de salvaguardar los problemas propios de fundar un convento más en una ciudad de pocos habitantes, mejoraron su convento, edificaron la Iglesia y abrieron un colegio de Artes y formaron una buena biblioteca, pudiendo llevar una vida en paz.

Por el año 1809, con la francesada, les llegó a los Descalzos el Decreto de exclaustración; perdieron casa y bienes. Después, en 1815 volvieron a Medina y se hospedaron en la ermita llamada de Parraces, debido al deterioro del convento abandonado; más tarde, en la exclaustración de 1833 se perderá definitivamente el convento. Durante los años de exclaustración hubo presencia de Carmelitas en Medina del Campo; atendían el culto en alguna parroquia y ayudaban a las Madres Carmelitas.

En mayo de 1881 los frailes que vivían en la Villa compran en antiguo convento de Recoletas y dos casas contiguas de la calle Almirante, pensando en la restauración de los frailes Descalzos en Medina. No se compró el antiguo convento del Corpus Christi porque estaba demolida la Iglesia y convertido en una fábrica de tejidos.

Se aprueba nuevamente la fundación de frailes en Medina del Campo en octubre de 1889, con todas las licencias debidas; entre ellas la del ministerio de ultramar en 1891.

Al lado del convento se conserva muy bien la antigua Iglesia de Agustinas Recoletas construida en 1653 por D. Bernardino Caballero de Paredes, Obispo de Oviedo. Los frailes deciden derribar las viejas casas compradas para edificar, junto a la Iglesia de las Recoletas, el nuevo convento. Por el mes de noviembre de 1893 se inauguraba la Iglesia con asistencia de la Corporación Municipal.

‘En noviembre del año 1947 la comunidad adquirió una finca de unas 5 hectáreas en la cañada de Salamanca a un kilómetro de la Villa, donde los frailes no clérigos trabajaban la agricultura y la ganadería; grandes beneficios para la comunidad.’

Se continúan ampliando las obras del convento, claustros, dependencias, huerta… intentos de recuperar terrenos como el solar donde está el pozo al que cayó San Juan de la Cruz de niño, deseo que nunca se cumplió; intento de conseguir el usufructo de la Capilla del Carmen, restos del antiguo convento, donde San Juan de la Cruz celebró su primera Misa, deseo al fin cumplido.

Curiosamente, por el año 1915 se hace un acuerdo con el Sr. Arzobispo de Valladolid para establecer en el convento una Casa de Corrección del Clero de la Archidiócesis. Se hacen las debidas obras y comienza a funcionar el proyecto.

En noviembre del año 1947 la comunidad adquirió una finca de unas 5 hectáreas en la cañada de Salamanca a un kilómetro de la Villa, donde los frailes no clérigos trabajaban la agricultura y la ganadería; grandes beneficios para la comunidad.

Es importante destacar que en el año 1894 se estableció en este convento el Colegio Teresiano de niños aspirantes al Carmelo Descalzo. En octubre de 1909 se aprueba el Directorio General de Colegio Teresiano.
El curso 1917- 1918 se trasladó a Valladolid pero cuatro años más tarde se procedió a su traslado a Medina.

Convento de las Carmelitas Descalzas

En Mayo de 1931 se envió a los niños a sus casas ante las alteraciones que se sucedieron en Madrid y en otras ciudades con el comienzo de la República. Durante los primeros meses de la guerra civil fue difícil mantener el ritmo de estudios debido a las idas y venidas de los Padres profesores.

En el curso 1937-1938 se recobra la calma.

El Colegio sufrió su mayor cambio durante el curso 1969-70 cuando se adapta al nuevo sistema educativo según las disposiciones oficiales. Se construye un nuevo edificio en la huerta conventual; el equipo de arquitectos, M. de las Casas, S. López y J, Seguí, empleando chapa de acierhoid y cristal, logran un edificio funcional y moderno, algo distanciado del conjunto arquitectónico del convento.
Se presenta oficialmente el nuevo colegio el 6 de junio de 1970. Se reconoce oficialmente como Colegio Superior con el nombre de San Juan de la Cruz.

Una comunidad de Hermanas Carmelitas Misioneras prestó su labor imprescindible, tanto en la docencia como en la intendencia, y para ellas se reservó parte del convento como su residencia. El Seminario era para ellas el principal objeto de trabajo.

Encuentro Colegios Carmelitas

Desde la ley General de Educación de 1970, el Colegio trabaja a ritmo oficial del Estado Español. Destaca dentro del complejo educativo el grupo de Seminaristas Menores que viven en el convento en régimen de internado.

Actualmente, la comunidad de Carmelitas Descalzos de Medina del Campo, a pesar de su sencillez en número de religiosos, junto con una gran plantilla de profesores laicos, ha convertido la tarea educativa en su mayor centro de atención, dedicando a ella la mayor parte de su trabajo.

A la labor educativa en el Colegio y Seminario de esta comunidad religiosa se suma la dedicación al culto en la Iglesia conventual, la asistencia religiosa a la Residencia de Ancianos San José y la Capellanía y atención espiritual a las Madres Carmelitas.

Es justo reconocer el trabajo y dedicación que los frailes Carmelitas dedican a la Villa de Medina del Campo, así como el agradecimiento y la calurosa acogida que ellos sienten por parte de los medinenses.